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lunes, 20 de julio de 2015

Al anochecer VII

"Vale... tranquila, sólo la has liado un poquillo, pon buena cara y como si nada hubiese pasado" repetí como doscientas veces mientras bajaba a la cafetería. Crucé el umbral de la puerta y esperé que al menos hubiese algo de gente para poder pasar "más desapercibida", pero mi suerte me traicionó, aquél lugar estaba prácticamente desierto, sólo localicé una pareja bastante acaramelada al fondo de aquella cafetería tan oscura y de mobiliario anticuado, anduve por aquél suelo pegajoso mientras buscaba con la mirada a Leo, aunque no me costó mucho encontrarlo, estaba en una mesa para dos personas al fondo de la sala, "Respira, sé madura". Estaba tan ensimismado leyendo lo que parecía ser el menú que ni me oyó llegar.

_ Hola_ Le saludé tímidamente y evité el contacto visual.

Cogí la otra carta que había en la mesa para mirar, o hacer que miraba que iba a desayunar.

_ Hola, fotógrafa_ Respondió con sorna_ Más vale que esas fotos no salgan a la luz, te podrían tachar de acosadora.

Imbécil.

_ Qué pena que no haya podido hacer ninguna, espero que para la próxima en vez de estar abrazado a una almohada tengas el gusto de posar_ Le solté de manera vacilante.

Chúpate esa, cretino. Ahora sí me sentía orgullosa de como su expresión facial había dado un giro de 180º, aunque el gesto de sorpresa le duró segundos.

_ Estaré atento entonces_ Me dijo entre risitas mientras me guiñaba un ojo_ ¿Qué quieres desayunar?, no tenemos mucho tiempo si queremos llegar allí esta noche.

Vale, tengo que mejorar mis tácticas "Anti- Leo".

_ ¡Hola, chicos!, ¿Qué queréis para desayunar?_ Dijo la camarera con demasiado entusiasmo sin apartar la mirada de Leo.

****, ¡¿De dónde había salido?!, me había dado un susto de muerte.

_ Yo quiero unas tostadas, huevos revueltos y un zumo de naranja, por favor_ Contestó Leo con una amplia sonrisa que dejó bastante tonta a la camarera.

_ ¡Eso está hecho, guapo!_ Demasiado entusiasmo otra vez_ ¿Y tú?_ Me miró a mí con un semblante más serio, lo pillaba.

_ Un Colacao, por favor.

_ Vale, ahora mismo lo traigo_ Contestó mirando con una sonrisa de oreja a oreja a Leo.

_ Gracias_ Le contestó él devolviéndole la sonrisa.

Pasaron unos diez minutos hasta que ambos tuvimos nuestro desayuno junto con el número de teléfono de la camarera, que tuvo la consideración de preguntar si éramos pareja antes de darle un papelito con su número apuntado, aún así me pareció una descarada. Aunque Leo parecía bastante pagado de sí mismo. La verdad es que la chica no era fea, era alta, delgada y con el pelo largo y rubio, aunque tenía unos rasgos muy duros para mí gusto, aunque ya vería Leo que hacía con ella, a mí me daba bastante igual su vida sentimental.

No tardamos mucho en recoger las cosas y salir hacia el coche rumbo a Gent. Y como estaba de muy buen humor decidí ponerme los cascos y escuchar algo de música mientras miraba el paisaje por la ventanilla, parecía una niña enfurruñada, lo sabía perfectamente, pero tenía todo el derecho a aislarme de todo un rato si quería.

_ ¿Vas a estar de morros todo el rato?_ Me preguntó Leo_ Si te preocupa lo de la chica del hotel, tranquila, solo me gustan las chicas que quieren llenar su galería de imágenes con mis fotos.

Maldito tonto del culo, iba a recordármelo eternamente. No sabía si fingir que no lo había escuchado o contestarle algo ingenioso.

_ ¿Por qué no pruebas a darle una cámara?_ Le dije mordazmente_ Si puede llevar más de dos platos en cada mano sin que caiga ninguno, podrá hacer buenas fotos. Yo de ti le daría una oportunidad.

_ Buen razonamiento, me pensaré lo de llamarla_ Me contestó con sorna.

Después de esa "conversación" anduvimos en silencio, él estaba concentrado en la carretera y yo estaba concentrada en mirar el paisaje y escuchar canciones nostálgicas, bueno lo único que estuve escuchando fueron baladas de Phil Collins y Guns n' Roses.

Llegamos a la frontera mucho más rápido de lo que esperaba, puesto que aún eran las 10:30 de la mañana y no llevábamos ni un par de horas de viaje, pero bueno, mejor, estaba bastante harta de todo esto, quería llegar ya allí y que me contasen lo que me tuvieran que contar ya. Me tocó avisar a mis amigos vía Whatsapp de que no tendría Internet en el móvil hasta probablemente la noche, y eso me entristeció bastante ya que lo único que me animaba un poco era hablar con ellos y saber como iban las cosas por allí, aunque al menos, seguía recibiendo las constantes llamadas de mi madre, que llamaba prácticamente cada hora u dos horas para preguntar como íbamos, por donde, si estábamos bien, etc.

Después de pasar la frontera fue todo muy tranquilo, incluso mantuve algunas conversaciones banales con Leo, volvió a llamar mi madre, etc. Fue mejorando todo un poco, o al menos, mi humor iba mejorando. A lo tonto, habían pasado unas cuatro horas y estábamos ya buscando un área de servicio donde parar y poder comer algo y estirar las piernas.

Al final paramos en un pueblecito situado junto a unas montañas, era realmente bonito. Estaba entre lo que parecían ser dos ríos, o un río y algún lago, no sabría definir. Las casas en su mayoría estaban hechas de ladrillo y casi todos poseían parcelas con corrales u establos. Y cómo no, estaba todo absolutamente cubierto de nieve, me recordaba bastante al paisaje de las películas de Heidi.

jueves, 25 de junio de 2015

Al anochecer VI

Miré el camisón durante unos minutos antes de decidir si me lo ponía satisfaciendo a mi álter ego, o bien pasaba de sus tonterías y dormía con la ropa de calle. Muchas veces me he arrepentido de ser impulsiva y probablemente esta vez será de la que más me arrepienta, pero que se joda el muy capullo, voy a dormir bien cómoda y sexy. Sí, al final me puse el camisón, aunque tuve que hacer algunos arreglos para que no se me viese ninguna parte "importante" y salí del cuarto de baño con la cabeza bien alta y con el propósito de ignorarle si saltaba algún comentario "raro" por su parte. Lo primero que vi al entrar la habitación fue a él, tumbado en su lado de la cama algo absorto leyendo un libro de aspecto bastante deteriorado, ahí tengo que decir que el chico se ganó un huequito en mi corazón. De repente, como si lo hubiese invocado levantó la mirada hacia mí, y sí, el gesto que quería, se le abrieron los ojos como platos y vi como su mirada recorría mi persona de arriba a abajo. Le había ganado en su propio juego. Con aire triunfante me dirigí hacia mi lado de la cama, me tumbé y apagué la lamparita que había sobre mi mesilla.

_ Buenas noches_ Le dije como si nada.

_ Buenas noches, guapa_ Me contestó con su fanfarronería y arrogancia_ Espero que no pases frío, sino siempre puedes tirar abajo la fortaleza, por mi no habrá problema.

Le ignoré y me concentré en intentar dormir, algo que me iba a ser difícil incluso estando agotada. No dejaba de darle vueltas a lo que había dicho Leo sobre "La Organización" sonaba totalmente a secta, eso no se podía negar. Estaba tan ensimismada en mis pensamientos que  me sobresalté al notar como la cama se removía, me giré de sopetón y me encontré con unos ojos azules que me miraban fijamente, aunque no tardó más de dos segundos en apartar la vista, salir de la cama y meterse en el baño. La verdad es que me dejó sorprendida la brusquedad del movimiento. "Mierda", miré si llevaba bien puesto el camisón, lo último que me faltaba era promover exhibicionismo hoy. Pero, sí, estaba bien puesto. "Uf, menos mal". Dejé el tema de Leo, "La Organización"... aparte y me dispuse a intentar dormir de nuevo, aunque a los pocos minutos comencé a escuchar el ruido de la ducha de fondo y no recuerdo mucho más porque, sorprendentemente, me dormí rápido.

Me desperté bastante pronto a la mañana siguiente, al menos eso me pareció a mi. Estaba realmente agotada, por lo que ni me digné a abrir los ojos, estaba muy cómoda, por lo que intenté dormir un poco más. Después de un rato intentándolo, solo conseguí estar medio dormida, sentía que estaba despierta pese a que estaba soñando también, era algo extraño. Por lo que al final decidí abrir los ojos. Ahogué un grito al ver la cara de Leo a escasos centímetros de mí. Ambos nos habíamos dormido medio abrazados a la almohada "frontera". Me aparté rápidamente de la escena, pero no pude evitar mirarle, estaba tan mono así... No sabía si hacerle una foto, por si en el futuro necesitaba alguna venganza. Me levanté con cuidado y fui a por el móvil, lo cogí y fui despacio hacia él, puse la cámara y empezaron los remordimientos. Estaba siendo algo cruel, tampoco se estaba portando mal conmigo, solo era un poco capullo, prácticamente como cualquier tío, o al menos como los tíos que conocía. En ese momento vi como abría los ojos y miraba en mi dirección a través de la pantalla de mi móvil, "Oh, no". Y del susto dejé caer el móvil al suelo.

_ ¿Qué ...

Antes de que terminara la frase, cogí el móvil y me metí en el cuarto de baño. ¡Dios, qué vergüenza!, ahora sí que la había liado, soy estúpida a veces. Y después de maldecirme un rato, decidí ducharme. El problema era ahora salir de allí y tener que mirarle a la cara. Por lo que me tiré otro buen rato más para salir del baño una vez me hube duchado y preparado. Pero cuando salí, no había nadie, supuse que habría bajado a desayunar, por lo que me cambié y aproveché para ponerme algo de antiojeras y rímel, ya que estábamos. Antes de salir, vi apoyada en el pomo de la puerta una notita. "Este chico debe ser ingeniero o haber hecho brujería para apoyar eso ahí y no se haya caído después de que cerrase él". Tenía una letra pésima, por lo que pude entender, ponía: Voy a por el desayuno, te espero bajo. Bueno, pues nada, a ver con qué cara bajaba yo...

martes, 23 de junio de 2015

Al anochecer V

 _ ¿Cómo pretendes que me calme?_ Le contesté al borde de la histeria.

Y anduvimos en silencio durante un largo tiempo, pero eso tampoco me hacía calmarme. Estaba en un coche con alguien que acababa de conocer y lo único que me había traído hasta entonces son problemas. Y ya obviemos la parte misteriosa por la que he tenido que dejar mi vida atrás.

Bueno, al menos la vistas son bonitas, al cambiar de ruta ya no veía solo autopista y autovía, ahora nos metíamos por carreteras que daban a algunos pueblecitos. La mayoría de ellos estaban rodeados de frondosos bosques verdes típicos de cuento de hadas. Eso me hacía el viaje más ameno, bueno y la música, la radio parecía estar de mi parte esta tarde. Supongo que esas debían ser las únicas cosas que me calmaban mínimamente, porque quitando de eso, estoy hecha un flan. Sobretodo porque empezaba a anochecer y el plan no nos estaba yendo como él decía, aún no habíamos cruzado la frontera y andábamos perdidos entre carreteras estrechas que solo llevaban a pueblecitos tan pequeños que cuando te querías girar a observar el paisaje ya los habías pasado. Conforme iba anocheciendo, dichas cosas parecían cada vez más siniestras, la carreteras comenzaban a estar vacías y los tramos entre pueblos resultaban más largos. Llevábamos como media hora siguiendo una carretera oscura que no parecía llevar a ninguna parte, pero lo que más me asustaba es que hacía ya rato que no veía coches circulando, eramos los únicos allí.  

_ Leo, ¿Cuánto queda para llegar?_ Le pregunté algo preocupada.

_ Pararemos en el siguiente pueblo que veamos y buscaremos un sitio para dormir, mañana seguiremos con el camino.

Pasó un cuarto de hora hasta que encontramos un pueblecito. Una vez dentro empezamos a exploras sus calles en busca de algún hostal para poder pasar la noche, pero no veíamos nada ni a nadie. Nos reccorrimos el pueblo en veinte minutos y nada. Por lo que decidimos aparcar cerca de una placeta y bajamos del coche para buscar al menos un sitio donde cenar, cosa que nos llevó un rato encontrar también, solo había un bar-restaurante en todo el pueblo y por el ambiente del lugar, tendríamos que dar gracias a un ser divino porque estuviese abierto. Cenamos bastante mejor de lo que había pensado. Ahora solo nos quedaba encontrar un sitio para dormir. Por lo que decidimos preguntar al dueño del bar por un hostal.

_ Disculpe, ¿Sabe si hay algún hotel u hostal por aquí cerca?_ Preguntó Leo al hombre que había tras la barra.

_ Mmm... Sí, hay un hostal subiendo por esta misma calle, la primera intersección a la derecha y luego todo recto, no tiene perdida. _ Contestó el hombre con voz pasiva mientras se ponía una cerveza_ Aunque yo de vosotros me pensaría seriamente lo de ir allí, no es un lugar que esté muy bien visto.

_ ¿Qué quiere decir con eso?_ Le espeté al hombre.

_ Quiero decir que no tiene muy buena fama y vosotros parecéis bastante jóvenes para eso_ Contestó el hombre a modo de crítica_ Aunque entiendo al chaval, estás de muy buen ver chiquilla.

_ ¿Está insinuando qué...

_ Muchas gracias. Daremos por supuesto que usted conoce bien las instalaciones del lugar y tendremos en cuenta su recomendación_ Respondió Leo con fiereza, cortando lo que yo estaba diciendo y agarrándome del brazo para que saliésemos rápido de allí.

La verdad es que la cara que puso aquél hombre al escuchar eso no tuvo desperdicio.

Llegamos en menos de quince minutos al hostal, pero se ve que no éramos los únicos allí puesto que el aparcamiento estaba totalmente lleno, parecía que se había concentrado aquí todo el pueblo.

Una vez llegamos a recepción, lo único que pudimos observar es una cola interminable de parejas de todo tipo. En ese momento, entendí al hombre del bar. No pude hacer otra cosa que mirar a Leo con una cara que no hubiese sabido describir ni yo misma, iba desde la sorpresa hasta la repulsión, aunque su expresión fue totalmente carente de emoción alguna. Tras lo que me pareció un largo tiempo (teniendo que soportar que la pareja de delante se magrease sin pudor alguna) por fin era nuestro turno.

_ Hola, ¿Nos podría dar dos habitaciones individuales solo para esta noche, por favor?_ Preguntó Leo en tono educado a la única recepcionista de aquel lugar.

_ Disculpe, ahora mismo solo disponemos de una habitación doble. En caso de que quieran habitaciones separadas, tendrían que esperar hasta las cuatro de la madrugada, que es cuando se quedará vacía una de las habitaciones reservadas_ Nos dijo la mujer, que al parecer se había sorprendido de que no quisiésemos una habitación compartida. Y era comprensible, visto lo visto, yo también me sorprendería.

Ahora, la habíamos liado. Yo no iba a dormir con él en la misma habitación, me niego. Prefería esperar hasta las cuatro, total, solo quedaban seis horas, ¿No?. Esto no podía ir de mal en peor.

_ Nos quedamos la habitación_ Dijo Leo de repente, como si nada.

_ ¡¿Qué?!_ Exclamé, puede que demasiado alto_ ¿Mi opinión no cuenta aquí o qué?

No me prestó atención, se dispuso a pagar la habitación rápidamente. Vi como la recepcionista me echó alguna que otra mirada risueña, supongo que le haría gracia la situación o algo. Pero a mi no me hacía ni puñetera gracia esto, por lo que me dediqué a fulminar con la mirada a Leo, que me ignoraba como nunca, claramente le era más fácil hacerlo teniendo en cuenta que me sacaba una cabeza y lo único que tenía que hacer para pasar de mí era no mirar hacia abajo. Maldito imbécil. Cuando terminó los tramites llegó otra mujer, supongo que sería familiar de la recepcionista puesto que eran muy similares físicamente, ambas con el pelo de un rubio ceniza y bastante rizado, ojos castaños algo hundidos y labios extremadamente finos, tampoco parecían llevarse mucho tiempo, las dos eran de una mediana edad, aunque la que llegó ahora parecía ser más mayor que la recepcionista. Nos informó de que nos iba a acompañar a la habitación, la cual estaba en el último piso, siguiendo un pasillo interminable, con las paredes pintadas de un tono ocre desgastado y el suelo cubierto de una moqueta de un color oscuro indescifrable. No habían ni cuadros ni ningún objeto de decoración en aquél pasillo, al contrario de la recepción donde habían cuadros y plantas por doquier.

Llegamos a la habitación, también cubierta de una moqueta, que por el contrario a la del pasillo, era más clara y blanquecina, más en unos lados que en otros, no quería preguntarme por qué. No habían muchos muebles, quitando la cama, que contaba con un par de mesitas de madera oscura, un armario pequeño y un minibar, no había nada más, ni televisión, ni cómoda, ni siquiera la cama tenía una cabezal. Eso sí, la cama era bastante grande, cubierta por unas sábanas blancas que parecían limpias, o eso esperaba.

Ahora llegaba el conflicto, no había ningún sofá, ¿Íbamos a tener que dormir juntos?, aunque si Leo era un buen caballero, podía dormir en el suelo, ya que esto es su culpa.

_ Me pido el lado izquierdo_ Dijo con toda la tranquilidad del mundo mientras dejaba las maletas en el armario.

_ De eso nada, yo no pienso dormir contigo_ Le espeté cabreada.

_ ¿Ah, sí?, ¿Y dónde pretendes dormir?_ Soltó con fanfarronería.

Sí, el Leo imbécil e irrespetuoso que conocía había vuelto.

_ Creo que podrías dormir perfectamente en la bañera, la tendrías para ti solo_ Le contesté también con fanfarronería.

_ La bañera te la podemos dejar a ti, que eres mucho más enana_ Dijo de manera cortante.

Después de discusión, no me quedó otra a acceder a dormir con ese engendro en la misma cama. Aún así me las apañé para llamar a recepción a que trajesen más almohadas. Y así creé una barrera en medio de la cama, así no tendría que tocarle ni con un palo esa noche.

_ ¿En serio, Emma?, pensaba que te haría más ilusión pasar la noche con un tío como yo_ Dijo con sorna el muy imbécil al ver el fuerte que había montado.

Decidí ignorarle y me metí en el baño a ponerme el pijama y lavarme los dientes. Mi sorpresa fue ver el pijama que había en la maleta, ¡¿Quién había dejado eso ahí?!. Esa pregunta no duró mucho, cuando saqué el pijama, cayó una notita, antes de leerla ya me imaginaba quién podía haber sido el gracioso.

"Sabía que querrías ese camisón tan sexy para pasarlo bien con tu locomotora, no hace falta que me des las gracias. E."

Valiente gilipollas, no había tampoco ningún otro pijama en la maleta. ¡¿Cómo se le ocurría hacer esto?!. ¿Qué narices iba a hacer ahora?, no podía aparecer de esa guisa delante de Leo, ya solo faltaría eso. No quiero que me vea con eso puesto, tiene tanto escote que no deja nada a la imaginación, sin contar que es terriblemente corto y semitransparente, lo peor de todo es que eso fue el regalo de mi madre por mis diecisiete cumpleaños. Creo que incluso sería mejor dormir con la ropa de calle, sí definitivamente, eso es lo que haría, al fina y al cabo, mi ropa solía ser cómoda, por lo que no habría problema. Salí del baño con la cabeza alta, la maleta en la mano y sin haberme cambiado. Pegué un leve chillido al encontrarme a Leo en calzoncillos.

_ ¿Quieres dejar de ser tan chillona?_ Me espetó Leo con burla_ Yo duermo así y da gracias que llevo algo puesto_ Dicho esto sin ápice de pudor, se tumbó en su lado de la cama_ ¿Tú no deberías cambiarte?.

_ Podrías tener algo de decencia y ponerte algo de ropa_ Le espeté sonrojada y cabreada_ Y no, yo duermo así.

_ No seas tiquismiquis y ponte el pijama_ Me dijo riéndose de mi expresión_ Prometo no reírme de tu pijama, aunque sea de ositos_ Se rió más_ Vamos, no te sientas acomplejada_ Con su habitual fanfarronería me guiñó un ojo.

Esto era la guerra. ¿En serio se iba a burlar de mi él?. volví al baño hecha una fiera. Miré el camisón perfectamente doblado en la maleta "Sí, se va a enterar".

viernes, 19 de junio de 2015

Al anochecer IV

_ Mira, Emma... Todo esto te puede puede ser difícil de entender tan pronto y la verdad, será mejor que eso lo veas por ti misma_ Me dice Leo con voz seria y con los ojos fijos en la carretera_ Sin embargo, te puedo decir que nos dirigimos a Gent, a casa de tus abuelos de hecho.

_ ¡¿A casa de mis abuelos?!_ Le pregunté con una mezcla de sorpresa y miedo en la voz. Ya hablaríamos más tarde de ese misterio que nadie me quiere contar.

_ Sí, ¿No te hace ilusión volver al lugar dónde nos conocimos?_ Vuelve ese tono fanfarrón. ¿Cómo ha cambiado de humor tan rápidamente?, hace menos de un minuto era la viva imagen de la seriedad. Con lo único que contesté fue con un resoplo de agobio que me salió desde lo más profundo de mi ser.

Pasaron un par de minutos antes de que volviese a decir algo, aunque abrió la boca un par de veces con intención de hablar, pero siempre la cerraba al instante.

_ Tus abuelos son una parte esencial en la ecuación, Emma. No puedo decir más.

Y así anduvimos en silencio prácticamente una hora o dos más. La verdad, me relajó bastante saber donde íbamos, aunque ir a casa de mis abuelos siempre me ha dado cierto "miedo". No son los típicos abuelos ya ancianitos que te achuchan y te dan comida y dinero a montones, para nada. Mi abuelo era un hombre alto y en buena forma, no llegaba a aparentar 50 años, y aunque suene exagerado, es así. Tiene el pelo de un colo blanco níveo brillante y majestuoso, sus ojos son del mismo azul oscuro que los de mi madre, solo que los suyos son más redondos y hundidos. Sus rasgos son marcados, pero no extremadamente severos. Y si hablamos de su personalidad, es un hombre realmente serio e imponente, pero a la vez bondadoso y justo. Mi abuela, por el contrario, es algo "hippie". Si en algo se parecen los dos, es que ella tampoco aparenta una edad mayor a 50 años. Deben tener algún pacto con el diablo ya que mi abuelo ya ronda los setenta y muchos y mi abuela solo tiene cuatro años menos que él. Físicamente, mi abuela también es una mujer que se la ve fuerte aunque no es muy alta y está algo delgada, tiene esa apariencia de mujer fatal. Su pelo aún no está teñido por las canas (supongo que porque se lo tintará o algo, sino tampoco me lo explico), y es de un color castaño miel, ondulado y a la altura los hombros. Sus ojos son rasgados y de un color pardo, entre el verde y el marrón. Y personalmente, es muy contraria a mi abuelo, ella es más permisiva y risueña, siempre tiene una palabra amable para decirte. También goza de un humor picaresco de vez en cuando, pero eso la hace ser quien es y no puedes evitar reírte con sus ocurrencias. Y si tiene algo en común con mi abuelo, es que ella también puede ponerse seria y da incluso más miedo que él.

Cuando quise darme cuenta de por donde íbamos, estábamos parando en un Área de servicio. No me había dado cuenta del hambre que tenía hasta ahora, pero claro, son casi las tres de la tarde. Llevamos cuatro horas de viaje y lo que nos quedaba para llegar allí.

_ Vamos a parar un par de horas para comer algo y descansar un rato, luego retomaremos camino y una vez pasemos la frontera buscaremos un sitio para dormir_ Dice Leo posando los ojos en mí.

_ Vale, ¿Cuánto trayecto nos queda para pasar la frontera?.

_ Nos quedan unas dos o tres horas más de camino, pero no te preocupes, se pasará rápido.

Después de comer fuimos a una especie de parque que había por la zona cerca de donde habíamos aparcado el coche. Era un sitio bonito la verdad, todo estaba cubierto de un césped verde pálido donde habían algunos bancos de piedra con cierto aire desgastado pero a la vez se veía bello, no sé si es que yo soy muy vintage o realmente tenía cierto encanto el sitio, pero me sentí atraída a observar aquél lugar, ojalá tuviese mi cámara a mano. No sé cuanto tiempo estuve callada observando el paisaje, pero me resultaba relajante, me hacía no pensar en lo duro que estaba siendo dejar toda mi vida atrás a saber por cuanto tiempo. Aún así, tener a Leo al lado me resultaba difícil, me recordaba que todo había cambiado para mí. Involuntariamente, me giré para mirarlo. No me había fijado en los reflejos dorados de su pelo, al Sol parecía ser rubio, aunque no se iba mucho de tono al natural, su pelo era de un castaño claro bastante bonito, la verdad. Y ...

_ Emma_ Me sobresalté con el tono desesperado de Leo y salí de mis ensoñaciones. Este se acababa de quedar paralizado mirando hacia nuestra izquierda, donde lo único que se podía ver era el descampado donde habíamos aparcado el coche, y bueno también habían tres hombres rondando la zona, que la verdad daban bastante el cante puesto que tenían todos la misma vestimenta, la cual constaba de una camiseta ceñida de un color verde oscuro y unos pantalones rectos de color negro, también llevaban cada uno a la espalda una funda que parecía ser de algún instrumento. Aunque eso no era lo que les hacía destacar en sí, más bien era el color plateado del pelo que los tres compartían. Los tres hombres estaban quietos formando un semicírculo y miraban en dirección contraria, donde se encontraba el restaurante donde acabábamos de comer y parecía que se dirigían hacia allí_ Corre, tenemos que irnos de aquí, sígueme y no digas ni una palabra_ Me dijo nervioso mientras se agachaba y me arrastraba con él_ Tenemos problemas, así que haz todo lo que yo diga y no digas ni una palabra, ¿Entendido?.

Le miré con los ojos desorbitados y con el pulso acelerado, aún así asentí y le seguí tan rápido como pude, aunque él iba demasiado deprisa y me costaba alcanzarlo. Le vi girarse un par de veces hasta que me agarró del brazo con fuerza y me llevó prácticamente a rastras con él. Nos dirigimos rápidamente hacia el coche y una vez dentro, arrancó y salimos pitando de aquél sitio.

_ ¿Quiénes son esos tres hombres?, ¿Por qué huimos de ellos?, ¿Qué quieren de nosotros?_ Le espeté a Leo con la voz a una octava más alta de lo normal.

Esperé un par de minutos su contestación, pero esta no llegaba y yo me estaba impacientando. Me giré con la intención de gritarle como una histérica, pero en ese momento vi que se giraba hacia mí.

_ Son mandados de la Organización y nos buscan a nosotros porque tenemos algo muy valioso, pero no puedo decirte más de momento. Solo limítate a seguir mis instrucciones_ Me contestó con un semblante serio y preocupado_ Por cierto, vamos a tener que cambiar de ruta y puede que tardemos un poco más.

¿Mandados de la Organización?, definitivamente no sabía en que me había metido y por qué, pero no me gustaba nada. Aún así, ya que estaba de lleno metida en estos líos, mejor estar preparada y que no me pille nada por sorpresa. Más que nada porque lo de estar de los nervios constantemente, no me sienta nada bien.

_ ¿Me puedes contar más sobre esa "Organización"?, me gustaría saber de que huyo y ya de paso poder defenderme por mí misma_ Le dije con mal tono. Lo que al instante me arrepentí, no quería hablarle mal tampoco, durante todo el día había dejado su faceta de idiota atrás y había cuidado de mí.

_ Ya hablaremos cuando te calmes.

lunes, 8 de junio de 2015

Al anochecer III

Ya habían pasado dos horas que habíamos dejado la ciudad, pero también habían pasado dos horas de completo silencio. 

El camino me estaba resultando eterno y no solo por el hecho de no tener conversación. Lo único que hacía era intentar fijarme en el camino que recorríamos. Parece que ahora estamos cerca de Salou. No sé aún donde nos dirigimos, pero no quiero ser yo quien rompa el silencio. De hecho me parece muy extraño que él esté tan callado, supongo que lo hará para darme mi espacio, al menos eso sería muy considerado por su parte.

Algo está interrumpiendo mis pensamientos... No puede ser. Me acaban de mandar un mensaje al móvil, dicho así no suena mal, pero mi tono para Whatsapp es mi hermano imitando a Pikachu (muy currado la verdad, admiro el día en que probó el helio). La situación es bastante bochornosa. Vale que no quisiera romper yo el silencio, pero tampoco quería que lo hiciera Pikachu. Ya van cuatro repeticiones...

_ ¿Vas a cogerlo?_ Me pregunta Leo sin desviar los ojos de la carretera.

_ Esto... Sí, ahora lo cojo_ Le contesto cohibida, y empiezo a rebuscar por todas partes hasta que doy con él.

Es un mensaje de Alex.

“Emma, ¿Por qué no has venido hoy a clase?, ¿Estás bien?"

¿Qué le puedo decir?, ¿Qué me voy y no sé cuándo volveré?. No puedo soltarle la bomba de esa manera y no quiero mentirle...

“Estoy bien. ya te contaré porqué no he acudido hoy a clase, es una larga historia."

Tampoco quiero preocuparle, pero no tengo ánimos para escribir más.

_ ¿Todo bien?_ Me pregunta Leo y por primera vez en todo el camino, me mira a los ojos.

_ Sí, sí. Era un amigo_ Le digo con la voz algo decaída.

_ ¿Quieres qué te diga dónde nos dirigimos? Me ordenaron no decírtelo hasta esta noche. Pero creo que mereces saberlo, yo tampoco entiendo el por qué de tanta intriga_ Me dice Leo, aunque parece que hable más para sí mismo que para mi.

_ La verdad... Me gustaría saberlo, pero quiero saber todo lo que está ocurriendo, no solo donde nos dirigimos_ Le contesto con la voz algo temblorosa.

lunes, 1 de junio de 2015

Al anochecer II

_ Hablaremos mañana con más calma, Emma. Ahora ayúdame a preparar una cama para Leo._ Me dice de forma hosca mi madre.

_ ¿Pero qué encima se va a quedar a dormir?_ Es lo único que supe contestar en ese momento.

_ Sí, y dormirá en la habitación de tu hermano_ Me vuelve a contestar con frialdad mi madre.

Resignada me dirijo a ayudar a mi madre, sin evitar pensar en todo lo sucedido, me debato si preguntarle o no del tema pese a que me ha dicho que espere a mañana para hablar de ello. Pero no puedo esperar, necesito respuestas, están decidiendo sobre mi vida y parece que yo no tenga ni voz ni voto en ella. Cuando llego a la habitación de mi hermano, mi madre está hablando con él. Nada más levanta la mirada a mi, el muy capullo empieza a reírse. Somos tan diferentes, en cualquier aspecto. Mientras que él tiene el pelo de un color rubio oscuro y ligeramente rizado, el mío es castaño oscuro y liso. Él tiene los ojos de un profundo azul oscuro y los míos son de un color verde grisáceo bastante extraño. Y personalmente, mi hermano es el típico fiestero y "terror de las nenas" aunque apenas tiene tres años más que yo, a sus veintiuno acumula una larga lista de amoríos y corazones rotos. En cambio, yo soy una chica bastante sencilla y corriente, mientras él está de fiesta yo estoy leyendo algún buen libro o tocando la guitarra algunos de mis temas favoritos. En cuanto a romances, he besado algunas ranas, pero en vez de convertirse en príncipes se convertían en sapos feos y babeantes. Cabe decir que mientras pienso todo esto, mi hermano sigue riéndose.

_JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA, Mamá, ¿Me estás diciendo que un ligue de Emi va a dormir conmigo?_ Comenta entre risas el muy mastuerzo.

_ No es mi ligue, atontado_ Le contesto malhumorada_ Mamá, ¿Podemos hablar un momento?

_ Sí, vamos a tu habitación_ Me contesta mi madre con un tono más relajado_ Leo, ya puedes pasar al cuarto de Eric.

Una vez estamos en mi cuarto, se hace un silencio incómodo entre mi madre y yo. Parece que no quiere hablar del tema, pero necesito que me cuente lo que pasa.

_Mamá, ¿Qué está pasando?, ¿Quién es él?, ¿Y por qué me tengo que ir?_ Le pregunto con voz nerviosa.

_ Emma, es difícil de explicar esta situación de manera tan prematura_ Me contesta mi madre con voz entrecortada.

_ Merezco saber la verdad_ Le digo a mi madre de manera solemne, mirándola fijamente a los ojos, de un azul tan oscuro y profundo como la noche, ciertamente, si los miras mucho tiempo, puedes perder el hilo de tus pensamientos.

_ La sabrás, pero todo a su debido tiempo. Sé que no es fácil de asimilar todo lo que está ocurriendo en cuestión de horas, pero confía en mi_ Me dice mi madre mientras viene a abrazarme, una vez en sus brazos, me permito soltar unas cuantas lágrimas contenidas, no sé cuanto rato pasamos así.

_ Ahora deberías descansar, Emma. Mañana será un día muy largo_ Me dice mi madre mientras me acaricia el pelo_ Buenas noches mi preciosa niña.

Después de que mi madre se hubiese ido me tumbé en mi cama y me dí cuenta de que estaba realmente cansada. Aún así, estaba demasiado nerviosa para poder dormir, no dejaba de darle vueltas. Me han pasado cosas extrañas antes, pero ninguna comparada a esta. Estuve horas imaginando que podía ser este gran misterio. Salió ganando la opción de que por fin iría a Hogwarts y claro en vez de traerme una carta, me traen un apuesto chico, se van renovando. ¿En serio he dicho apuesto a ese ser?. Y finalmente, me dormí.

_ Emi, despierta. ¡Venga!_ Me grita y zarandea el plasta de mi hermano_ Por cierto, tu rollete imita el ronroneo de una Harley mientras duerme, yo de ti no dejaría escapar un talento como el suyo.

_Mmm... genial, es todo tuyo. Ahora déjame dormir_ Le contesto aún somnolienta_ Espera... ¿Rollete?, ¿Cómo?, No jo***, no puede ser cierto.

Me levanto de un golpe y los recuerdos del día anterior me golpean hasta dejarme K.O. No puede ser verdad, esto debe de ser un mal sueño. Pero no, tal cual como estoy sospesando las probabilidades de que esto sea un sueño o haya caído en coma, aparece él, todo vestido de negro. Wow, el negro le queda bastante bien, le resalta el color de los ojos, no me había fijado ¿Son verdes o azules?, ¿Azul verdoso o verde azulado?. Creo que debería dejar de mirarle tan fijamente, está sonriendo y me da que va a soltar alguna de sus tonterías.

_ Buenos días Emma, espero que hayas descansado bien_ Me dice con voz melosa_ A propósito, estás muy guapa recién levantada.

_ Tío, lo llevas mal, ya le he dicho que eres una locomotora. No tienes oportunidad ya_ Contesta mi hermano. Se me había olvidado que seguía aquí.

_ Buenos días, me gustaría decir lo mismo de ti, pero mi secretaria me ha informado de ciertas cosas y ya no te veo de la misma manera_ Le contesto a Leo con toda la fanfarronería que puedo.

_ Vaya, ¿Debería llevar escote y una bonita falda ajustada?_ Comenta Eric con tono burlón_ ¿Erika suena bien, no?

_ Sí, te quedará todo muy bonito. Serás la reina de la oficina_ Le contesto con ironía.

Tal cual le digo eso a mi hermano sale trotando de mi habitación a ritmo de un popurrí de varias canciones de Beyoncé.

_ Emma, ahora deberías ir a comer algo, tenemos un largo viaje por delante_ Me dice Leo con una mirada reprobatoria.

Prefiero no tener que contestarle y me dirijo a la cocina. Antes de llegar oigo a mi madre hablar por teléfono y como buena Sherlock, me quedo al lado de la puerta para intentar oír con claridad lo que dice.

_ Sí, ellos saldrán hoy por la mañana de aquí, pero tomar un avión podría ser peligroso, los pueden descubrir. Leo ha alquilado un coche, tardarán más, pero estarán mucho más seguros. Yo iré allí en un par de meses_ Oigo decir a mi madre. ¿Dónde querrán llevarme?, no sé si quiero escuchar más_ Ahora debo colgar, creo que Emma ya está despierta y tengo que hablar con ella. Hablamos más tarde. Sí, lo haré. Adiós.

Decidí esperar un par de minutos antes de entrar en la cocina, aunque apuesto mi guitarra a que mi madre sabe que he escuchado parte de su conversación.

_ Seguiré haciendo como que no sé que estás ahí, Emma. Pero, tienes aquí esas galletas que tanto te gustan_ Dice mi madre con ironía. No se le escapa ni una.

Entro en la cocina disimuladamente, pero nada más poner los pies mi madre me abraza con fuerza. No sabría decir cuanto tiempo nos quedamos así, pero se me hizo corto. Pronto tuve que hacer las maletas y despedirme de toda la que había sido mi vida. Es lo más difícil que he hecho nunca, pero aún así, no lloré. No delante de Leo al menos.


miércoles, 27 de mayo de 2015

Al anochecer I

Era una una fría tarde de invierno cuando todo comenzó. Ese chico era realmente extraño, aunque de algún modo me era familiar, pero no sé que podría tener en común con un tipo como él. Sólo espero no tener que volver a verle, aunque eso no será ningún problema ya que volveré a casa cuando terminen las vacaciones de Navidad. 

Ya estamos a mitad de enero, llevo soñando con él desde aquella tarde. Es un pelmazo hasta en sueños. Ni siquiera las clases pueden hacer que deje de pensar en ese momento, cuanto más lo pienso, más curiosidad tengo, a veces pienso que tengo que buscarlo para que me dé algunas respuestas, pero sería estar más desequilibrada de lo que está él. Quedan menos de diez minutos para que acabe la clase, eso es lo único que me consuela.

Por fin ha tocado la sirena, soy libre. 

_ Emma, ¿Te vienes con nosotros a dar un paseo?_ Me pregunta Alex. _ Queríamos ir a tomar unas cervezas antes de que anochezca.

_ Lo siento, hoy tengo que llegar pronto a casa. A la próxima me apunto. Hasta mañana_ Le contesto rápidamente.

Me siento mal por haberle mentido a Alex, pero no tengo ánimos hoy para esas cosas. La verdad es que prefiero dar un paseo hasta mi casa acompañada de música nostálgica. Y así lo hice. No tardé mucho en llegar hasta la zona donde vivo, pero fue lo suficiente para que casi anocheciera por completo, pero como no tenía ganas de llegar aún a casa decidí ir a pasear por la playa, a estas horas y en pleno invierno no suele haber nadie allí por lo que es perfecto para mí estos instantes. Sin darme cuenta, en un par de canciones había llegado y tal como sospechaba, estaba vacío, así que me senté en la arena, puse "Wish you were here" en el reproductor del móvil y admiré el paisaje. No había terminado la canción cuando de repente escucho una risa maliciosa que interrumpía mi paz interior, me giré por puro instinto y me dejó de latir el corazón durante un momento, para luego acelerarse como si hubiese corrido una maratón. Efectivamente, era él. Ese maldito cretino. Mi primer instinto fue coger mis cosas y echar a andar hacia la dirección opuesta, pero la cosa no salió como esperaba, quería una salida digna, pero en el momento que eché a andar me tropecé, con mi propio pie, el camino estaba liso y despejado, me tropecé con mi maldito pie. Aún así, me quedó dignidad para seguir andando e ignorar su risa tonta.

_ ¿Dónde vas, pequeña? _ Me dice el muy imbécil con fanfarronería _ ¿No te alegras de verme? 

_ Tú... _ Es lo único insultante que pude decir.

_ Vamos, ¿No me irás a dejar aquí tirado después de haber venido hasta aquí por ti?_ Me dice el acosador chalado.

_ Nadie te ha pedido que vengas_ Contesto malhumorada_ Espera... ¿Cómo sabías dónde vivo?

_ No pienses que soy un acosador, bonita. Se te debió caer el DNI cuando nos perseguían y lo encontré de camino a casa._ Me explica él con su habitual fanfarronería_ Toma, Emma. Bonito nombre por cierto.

_ Mmm... gracias_ Le contesté con inseguridad.

"Cuando nos perseguían" suena demasiado siniestro, hace que me sienta una delincuente, cuando no hice nada, fue su culpa. Ahora debería preguntarle por ello, pero, ¿Cómo le pregunto por algo así?. Seguro que es un grillado, debería de alejarme de él cuanto antes...

_ ¿No vas a decir nada más?_ Me dice cortando el hilo de mis pensamientos.

_ No creo que tenga mucho más que decir, agradezco que me hayas traído la tarjeta. Ahora debo irme, espero que te vaya bien. Adiós._ Le contesto de manera fría.

Empiezo a caminar hacia mi casa sin esperar a que responda. Pero, de repente, noto como tira de mi brazo izquierdo para que retroceda. Sobresaltada , me giro dispuesta a gritarle ...

_ No te vas a ir tú sola a casa a estas horas, te acompaño._ Me dice seriamente mirándome a los ojos_ No acepto un no por respuesta.

_ Vivo a escasos diez minutos de aquí, no me supone ningún problema ir sola. Gracias por el ofrecimiento_ Le contesto con la misma seriedad.

_ Es mi deber acompañarte, ya he dicho que no aceptaba un no por respuesta. Además, debo hablar con tu madre_ Dice él.

_ ¡¿QUÉ?!, ¡¿CÓMO QUE DEBES HABLAR CON MI MADRE?!_ Le grito como una histérica_ Tú... tienes un problema _ Sigo sin poder procesar lo que ha dicho, pero de algún modo debo de huir de este chalado_ Me voy, si intentas seguirme llamaré a la policía.

_ No te pongas nerviosa, cuando lleguemos a casa lo comprenderás. Mientras tanto confía en mi, por favor_ Me dice serenamente mientras viene hacia mi.

_ ¡¿ Pero cómo voy a confiar en ti?!, ni siquiera conozco tu nombre y me estás diciendo que debes hablar con mi madre. ¿Tienes algún trastorno de personalidad?, ¿Eres un asesino en serie?_ Le vuelvo a gritar, esta vez con más ganas.

_ Emma, te voy a acompañar. Puedes seguir montando escenas mientras caminas_ Vuelve su fanfarronería._ Y me llamo Leo.

_ ¡¿Escenitass?!, ¡¿Pero cómo eres tan estúpido?!_ Le contesto al borde de un ataque de ansiedad mientras camino hacia mi casa. Cuando me he querido dar cuenta, ya estaba casi en mi portal, con él pegado a mis espaldas escuchando atentamente todos los insultos no aptos en horario infantil que le estaba soltando.

Una vez ya más calmada y viendo que él seguía en silencio me decidí a abrir la puerta de mi portal. La verdad es que tenía pensado abrir, entrar corriendo y cerrar la puerta, pero no me hubiese servido de mucho, ya sabe donde vivo y tiene pinta del típico acosador peligroso que te espera en la puerta día y noche. Así que le dejé abierto para que pasase detrás de mi.

_ Gracias, sabía que al final no lo harías_ Me dice Leo.

Pero... ¿Este idiota cómo sabe eso?, ¿Lee el pensamiento?, ¿O tan obvia soy?.

_ No soy tan infantil_ Le contesto con todo mi mal genio.

Genial, ya estamos en casa. ¿Ahora qué le digo a mi madre? "Hola mamá, este desequilibrado mental al cual conozco de un día quiere hablar contigo" o "Hola mamá, tienes admiradores". Pienso en esas dos opciones mientras voy abriendo la puerta.

_ ¿Emma?_ Oigo que dice mi madre a lo lejos_ Por fin has llegado, ¿Sabes qué horas son?, ¿Por qué no contestabas al móvil?_ Noto que se va acercando hacia el recibidor y la veo asomarse por la puerta_ ¡Leo!, no te esperaba tan pronto. ¿Ha ocurrido algo?

Whaaaaaaaaaaaaat? Se conocen y se suponía que él tenía que venir aquí... Me va a explotar la cabeza de un momento a otro, lo presiento. 

_ Hola Diana, me alegra mucho verla_ Le dice Leo a mi madre con su mejor sonrisa_ La verdad es que sí han ocurrido varias cosas, probablemente tenga que llevarme a Emma antes.

¿Llevarme?, ¿A mí?, ¿Con él?, ¿Por qué?

_ Suponía que algo así podría suceder, lo tengo todo preparado, podéis partir mañana por la mañana_ Le contesta mi madre a Leo con seriedad.

_ Pero... ¿Llevarme dónde?, ¿Y por qué?_  Les pregunto intentando mantener la calma_ ¿Qué está pasando, mamá?